martes, 16 de abril de 2013

Cómo detectar un caso de Bullying


Los casos de Bullying suelen darse de una forma discreta, por lo que no son denunciados. Es importante poder reconocer estos casos para actuar sobre ellos.

Algunos indicadores desde el ámbito familiar de que un niño o adolescente está siendo objeto de acoso escolar son los siguientes:

- Presencia de lesiones físicas.
- Pérdida o rotura de pertenencias.
- Descenso en su rendimiento escolar.
- Cambios de humos muy acusados.
- Tristeza o síntomas de depresión.
- Pasar mucho tiempo sólo y no salir con amigos.
- Miedo a ir al colegio, o poner excusas para faltar.
- Síntomas psicosomáticos (vómitos, dolores abdominales) antes de ir a la escuela.
- No hablar del colegio.


En el medio escolar para saber si un alumno está siendo acosado se podrían dar estos indicadores:

- Absentismo escolar frecuente.
- Descenso en el rendimiento escolar.
- Alumno que no es escogido para trabajo de grupo.
- Soledad, ausencia de relaciones en el colegio.
- Murmullos, risas por lo bajo, cunado un alumno entra en clase o contesta a una pregunta.
- Golpes o heridas del recreo.
- Casi siempre sale de casa con el tiempo justo, o sale el último o el primero de la clase para no coincidir con los agresores.
- Se pone nervioso al participar en clase.
- Conflictos frecuentes con los mismos compañeros.


Los indicadores que la familia puede observar de que un niño o adolescente es un acosador son los siguientes:

- Ausencia de empatía con el sufrimiento de los demás.
- Prepotente y dominante con hermanos y amigos.
- Hablar despectivamente de algún chico/a de su clase.
- Mofarse o burlarse de sus iguales.
- Haber sido recriminado más de una vez por peleas con sus iguales.
- Falta de cumplimiento de las normas en casa.


Los indicadores para la escuela de que un alumno es un acosador escolar son:

- Falta de cumplimiento de las normas de la clase.
- Burlarse de los demás cuando intervienen en clase
- Comportamiento agresivo.
- Prepotentes y dominantes con sus compañeros de clase.
- No asumir la responsabilidad de su conducta, ni pedir perdón cuando ha actuado mal.
- Enorgullecerse de su conducta agresiva.

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