Las causas de este fenómeno son múltiples y complejas, entre
ellas encontramos:
Personales: Un niño que actúa de manera
agresiva sufre intimidaciones en la escuela o en la familia, alcanza esta
conducta cuando es avergonzado con frecuencia por los adultos, se siente
superior porque cuenta con el apoyo de otros agresores o porque la persona
acosada tiene muy poca capacidad de responder a las agresiones.
La familia: El niño puede tener comportamientos
agresivos como una forma de expresar su sentir ante un entorno familiar poco
afectivo, en el que hay situaciones de violencia, ausencia de algún padre,
abuso por parte de los padres y hermanos mayores.
Puede ser porque es un niño que vive bajo mucha presión para
que tenga éxito en sus actividades o por el contrario es un niño muy consentido.
Todas estas situaciones pueden crear una conducta agresiva en los niños y
llevarles a la violencia cuando sean adolescentes.
La escuela: El bullying puede darse en
cualquier tipo de colegio, público o privado, pero según algunos expertos,
cuanto más grande es el centro escolar más peligro hay de que haya acoso
escolar. También hay que tener en cuenta la falta de control físico y de
vigilancia en los centros educativos.
El tratamiento que se da a los alumnos es muy importante. La
falta de respeto, la humillación, las amenazas o la exclusión entre el personal
docente y los alumnos llevan a un clima de violencia y a situaciones de
agresión. El colegio no debe delimitarse sólo a enseñar, además debe actuar
como generador de comportamientos sociales.
Los medios de
comunicación: Sobre
todo la televisión nos exponen continuamente a la violencia, tanto real
(telediarios) como ficticia (películas o series), y por eso los expertos han
llegado a la conclusión de que la violencia en los medios de comunicación tiene
efectos sobre la violencia real, sobre todo entre niños.
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